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Sus obras son un testimonio fiel e indiscutido de la pasión y el talento que corren por sus venas, pero Gabriel Machado es mucho más que un profesional que alcanzó el éxito y consiguió ganarse la confianza de celebridades y el respeto de sus colegas. Este artista plástico y fotógrafo, es un hombre que ha descubierto sus dones artísticos a edad temprana y supo cultivarlos con ingenio y sacrificio para sobreponerse a dificultades y superarse en cada etapa de su existencia. Anécdotas con figuras de primer nivel son atesoradas por Gabriel, pero también acumula recuerdos personales que lo invitan a sentirse orgulloso por lo logrado y a valorar el éxito sin marearse ni olvidarse de sus orígenes. Hoy tuvimos el placer de conversar con él y conocer esas historias que fueron conformando su arte.

Delineando vías de liberación
En tren de confesiones nuestra charla fue tornando muy cálida, y fue así que Gabriel nos contó que creció en el seno de una humilde familia afincada en la localidad de La Tablada. Su madre era ama de casa y su padre, empleado de un matadero. Hubo amor en ese hogar, pero también carencias. En esos tiempos de incomodidades porque la bañera era un balde lleno de agua caliente preparado por las manos maternas y la calefacción natural era inalcanzable, él todavía siendo muy pequeño pasaba horas pintando y dibujando. A pesar de la falta de teléfono, vacaciones y vehículo familiar que facilitara paseos, hallaba refugio y entretenimiento en el arte, comenzando a pintar personajes y paisajes que iluminaban esos días de inocente niñez. La docente que lo tuvo como alumno en el primer escalón de la escuela primaria, sorprendida por los dibujos extraordinarios de ese estudiante tan chiquito, lo puso a prueba pidiéndole que diseñara un castillo ya que pensaba que su madre lo ayudaba, pero la ilustración lograda fue tan maravillosa que ya nadie dudó de sus habilidades artísticas. Al arribar a sus primeras dos décadas de vida, Gabriel se alejó del dibujo. Ese primer amor fue retomado, con una visión multidisciplinaria para combinar su interés tanto por la fotografía como por la pintura; fue en el marco de la pandemia de coronavirus. Esa etapa de freno laboral y aislamiento lo angustió hasta hacerlo sentir desesperado porque debía sostener económicamente a numerosos empleados en su productora. Pero fue justamente en el arte materializado en un proyecto donde dialogan sus máximas pasiones creativas, donde halló la salvación.
La muestra “Fotura”, nutrida con cuadros basados en fotografías impresas sobre lienzo e intervenidas creativamente, fue su carta de presentación en sociedad desde el rol de artista plástico. La exposición fue inaugurada, en presencia de muchos famosos, como acción benéfica a favor de la Casa del Teatro. “Pintar empezó a recomponerme el alma”, llegó a confesar Gabriel que, a raíz de vivencias propias, está seguro que el arte tiene la poderosa capacidad de aliviar, curar y salvar. Desde entonces, mantiene el hábito de originar cuadros que como sello distintivo o una impronta personal hiperrealista, llevan siempre dibujada una gotita de agua, la primera imagen que pintó incentivado por el artista Rodolfo Insaurralde.
Celebridades que lo inspiraron
Entre las primeras figuras que posaron frente a su lente aparecen las bellas Araceli González y Valeria Mazza. Ya afianzado en el rubro de la fotografía, tuvo el honor de ser señalado por Mirtha Legrand como su fotógrafo favorito. Susana Giménez, Adrián Suar, Ricardo Darín, Carolina Ardohain, Natalia Oreiro, Nacha Guevara y hasta el futbolista Leandro Paredes han creído en la labor de Gabriel Machado con la convicción de estar, artísticamente, en excelentes manos. 
A esta altura de su carrera es un número uno dentro del territorio nacional. Al repasar proyectos que aceptó, además, es posible confirmar que teniendo a Lucila Polak como facilitadora de contactos codiciados, este artista ha traspasado las fronteras haciendo realidad sueños propios y concretando desafíos que muchos otros entienden como imposibles o inalcanzables. Hay que ser muy especial y sentirse muy seguro para asumir la responsabilidad de fotografiar a Kate Moss, Antonio Banderas, Al Pacino, Cher y John Travolta, entre tantas otras estrellas. Evidentemente es un fuera de serie que logró que íconos de Hollywood se relajaran junto a él en sesiones fotográficas que llenaron de satisfacción tanto a ellos como a Gabriel.
De energía inagotable y en simultáneo a su crecimiento profesional, formó una familia con Maricel, prima de José Cicala, y tuvo con ella a sus dos herederos. Aunque es esperable experimentar nerviosismo y hasta inseguridad al conseguir el privilegio de retratar a personalidades muy famosas, Machado afirma una y otra vez que no se deja influir ni condicionar en sus rutinas laborales. “Trato a todos por igual”, y en ese contexto, hizo hincapié en la “vulnerabilidad” que frente a una cámara iguala a estrellas y a seres anónimos. “Soy yo quien los tiene que hacer sentir bien y hacerlos elevar”, explicó  apelando a cada niño interior a la hora de conectarse con la esencia que habita en cada uno y formar el clima propicio para obtener imágenes que dejen al descubierto la mejor y más fidedigna versión de aquellos que motivados por diversas cuestiones, posan con total libertad y confianza frente a él.

- Gabriel ¿cuándo nació tu pasión por el arte? ¿Quién fue la primera figura que te atrapó?
Más que la fotografía, desde muy niño, había en mí, un vínculo muy directo con la imagen, las formas, los colores, el universo del cine, el teatro y la música. Mi pasión por la pintura, fue mi gran desafío, empecé a dibujar y pintar a los tres años. En mi humilde casa de La Tablada, recuerdo estar tirado sobre un piso muy frío, y pasar horas y horas dibujando y pintando, muy en mi mundo. Cuando empecé la primaria, mis dibujos eran muy buenos, tan es así que la maestra no creía que los hubiera hecho yo, y llamó a mi mamá para pedirle que no los hiciera por mí, y respondió que hiciera la prueba de ponerme a dibujar frente a ella. Eso hizo la señorita Dolly y llamó a las otras maestras para mostrarles mis dibujos muy sorprendida. Desde allí me acompaña el arte, soy hijo único, con lo cual para mí, siempre fue una compañía, que hasta el día de hoy esta faceta de artista sigue muy fuerte latiendo en mí. Nunca hubiera sido ni médico ni abogado, ni ingeniero. Mi vida estuvo signada siempre por el arte, desde muy niño con el dibujo y la pintura, que hoy vuelvo a redescubrir en mí. Y a mis casi treinta años apareció la fotografía.  Pero para mí está todo unido, todo tiene que ver con la imagen, las formas y los colores. Una de las primeras actrices que fotografié, fue Araceli González, por esos tiempos Araceli era la chica del momento, todos querían estar cerca de ella, y así fue que la vida nos unió, hoy somos grandes amigos, y seguimos compartiendo largas y hermosas jornadas de fotos y mates, somos muy pero muy felices haciendo lo nuestro.

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Autor: Texto: Kamala Bonifazi / Fotos: Gabriel Machado