Solo Lideres
Ernest Hemingway: Recuerdos de un aventurero

Ernest Hemingway: Recuerdos de un aventurero

La ruta que sigue los pasos del periodista y escritor que creó joyas como “El viejo y el mar” y “Por quién doblan las campanas” desafía las fronteras dando origen a una travesía apasionante desbordante de historia y cultura.

Desandar el camino del talentoso novelista norteamericano que consiguió reconocimientos como el Premio Pulitzer y el Nobel de Literatura por una producción influyente cuyas huellas se advierten aún en la actualidad, obliga a partir desde su localidad natal en múltiples direcciones.


Ernest Hemingway, el hombre que inspira estos párrafos, nació el 21 de julio de 1899 en Oak Park y encontró la muerte el 2 de julio de 1961 en una propiedad que tenía en la ciudad estadounidense de Ketchum. Desde muy temprana edad fue haciendo propios los lugares que visitaba y dejando en ellos rastros que vale la pena buscar a fin de conocer en profundidad al responsable de clásicos de la literatura universal. Estados Unidos, Italia, Francia, Canadá, Austria, España, Cuba, China, Inglaterra y Kenia, son las naciones a incluir en el itinerario de este artista, si la idea es reconstruir el mapa de sus travesías.

En cada destino, un rastro

Aunque es maravillosa la sensación de visitar personalmente lugares relevantes en la vida y obra del escritor, de la mano de Hemingway se puede viajar sin necesidad de armar las valijas. “Fiesta”, “Adiós a las armas”, “Muerte en la tarde” y “París era una fiesta” son libros de su autoría que transportan al lector a realidades y ciudades que ejercieron una gran influencia en Ernest, un hombre que aprendió a acampar, pescar y cazar a muy temprana edad gracias a las lecciones que su padre le dio en lagos y zonas boscosas del norte del estado de Michigan.
Al repasar sus vivencias es imposible no contagiarse de su espíritu aventurero y sentir fuertes deseos de hallar su esencia en diversos rincones del mundo.
La Primera Guerra Mundial lo encontró conduciendo ambulancias en territorio italiano, mientras que a fines de 1919 se mudó a la ciudad canadiense de Toronto por cuestiones laborales. Chicago fue su siguiente hogar, al que abandonó para instalarse en la capital de Francia en compañía de su esposa Hadley Richardson. Junto a ella llegó a Pamplona en 1923 y quedó impactado por las Fiestas de San Fermín.

Un artista itinerante e inquieto

En mayo de 1927, el novelista se casó con Pauline Pfeiffer y, durante su embarazo, arribaron a Key West, isla que ha decidido celebrar cada aniversario de su nacimiento con un concurso de parecidos impulsado por la Sociedad de Sosias de Ernest Hemingway al cual se postulan hombres con apariencia similar a la del homenajeado. Exposiciones en la casa-museo de recorrido imperdible para los admiradores del autor y torneos de pesca son otras iniciativas para rendirle tributo en Cayo Hueso.
También la tierra de Fidel Castro fue testigo de muchas de las experiencias del estadounidense que, en 1934, adquirió una embarcación a la cual bautizó como Pilar. En ese yate recorrió el mar Caribe y, en 1939, llegó a La Habana. Una nueva historia de amor escribió en el corazón de Cuba acompañado por la escritora y periodista Martha Gellhorn, con quien vivió en Finca Vigía y contrajo matrimonio en noviembre de 1940. Por razones de trabajo se trasladaron a China, pero el gigante asiático no sedujo a Ernest, un habitué de “La Bodeguita del Medio” y “El Floridita”.

Enriquecer la literatura con anécdotas y episodios de ficción…

Londres, Venecia, Nueva York… Los destinos que lo vieron llegar en la última etapa de su existencia fueron tantos como sus romances. Dejó recuerdos desparramados por diversos continentes pero fue su residencia de la localidad norteamericana de Ketchum el sitio que Ernest Hemingway eligió para dar su último respiro. Su producción literaria y sus itinerarios internacionales son, desde el momento de su muerte, los motores que alimentan la fascinación por este creador de ficción que tuvo una vida intensa y supo aprovechar sus anécdotas y costumbres para enriquecer a la literatura y generar circuitos turísticos.

 VER NOTA COMPLETA EN REVISTA SOLO LIDERES Nº 73



Texto: Redacción Sólo Líderes