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Cerveza Artesanal en Villa General Belgrano

La historia nos remonta al sur de Alemania, en una pequeña aldea de la Selva Negra, llamada Baisingen, hoy Rottenburg. Allí nacía en 1905 Antonio Küfer, quien 58 años después crearía la Fiesta de la Cerveza en Villa General Belgrano, en Córdoba, Argentina.

 Don Antonio tuvo tres hermanos que murieron en la primera Guerra Mundial. Llegó al país el 18 de setiembre de 1923 luego de haber cursado estudios de comercio y ser idóneo en química. Tomó esa difícil decisión ante el clima de turbulencia que se vivía en Alemania de entre guerra. Su único capital era su valija y un puñado de marcos alemanes que se devaluaban minuto a minuto y que al cambiarlos en una escala del barco en Río de Janeiro, se trasformaron en sólo U$S 5.- que invirtió en bebida con sus compañeros del buque Sierra Nevada que lo trasladaba de Bremenhaven a Buenos Aires.
Ya en Argentina trabajó de albañil y en producciones agrícolas en Chaco, hasta que leyendo un aviso del Diario Alemán Deutsche Presse, Jorge Kappuhn (con los años uno de los reconocidos fundadores de Villa General Belgrano) solicitaba un joven alemán para la administración de una colonia agrícola de inmigrantes alemanes, austriacos y suizos, ubicada en el interior de Córdoba.
-Hola, sr. Kappuhn, dijo Antonio desde la larga distancia de Resistencia a Buenos Aires, hablo por al aviso del diario para trabajar en la Colonia El Sauce. Quiero el trabajo!
-Mucho gusto, respondió Kappuhn. Viaje, lo esperamos allí.
-Pero no tengo dinero para viajar, señaló Küfer.
-Ese es su problema, respondió tajante Kappuhn.
Con el orgullo herido y la corazonada, Küfer tomó la decisión de viajar y vendió su Winchester con el que compró el pasaje y se internó desde el interior profundo del Chaco al interior profundo de Córdoba. Así llegaría el 24 de diciembre de 1931 el joven Antonio Küfer a la Colonia El Sauce para tomar el empleo.
Al tiempo de trabajar en la tarea encomendada el proyecto de “los frutales” no prosperó como se esperaba. Las inclemencias del tiempo, las plagas y la lejanía de los mercados hicieron poco viable la producción, pero un hecho puso una bisagra en la historia que hizo que la economía local se fuera transformando paulatinamente en turística que Küfer aprovecharía con creces.
Don Gotardo Stagnaro quien era inspector Nacional de Enseñanza Privada, profesor y publicista y autor de libros de enseñanza, “piensa en vacaciones para los escolares de la Cangallo Schule de Buenos Aires en la pequeña Colonia El Sauce”, cuenta el Dr. Sergio Mayor en su libro Historia y Leyendas de Calamuchita.
“Invita a su amigo Otto Berr a Calamuchita en 1933 y se alojan en la pensión de Juan Rauch. El entusiasmo de los chicos determina que concurran los familiares y amigos. Después vienen los alumnos de la Pestalozzi Schule; pero no es suficiente la cantidad de pensiones, entre las que estaba la de María Gobl y aconsejan a Rauch ampliar las construcciones”.
Así se fue gestando nuestro pueblo como un destino turístico. Surgieron, entre otras las hosterías de Sulsberger, Wernicke, Federico Seyfarth (p), Torrighelli y también la del joven y recién llegado Antonio Küffer, con su Hostería Rancho Grande, que se convertiría en un emblema de la hotelería local por décadas.
Luego Antonio sería gestor y Presidente de la Asociación de Fomento y Turismo y protagonista junto a otros vecinos de toda iniciativa comunitaria que apareciera como el primer asfalto, la plaza del pueblo, las Cooperativa de Aguas Corrientes y la de Luz y Fuerza, entre otras… Pero su mayor creación, la que le dio alas a Villa General Belgrano, fue la Fiesta de la Cerveza en 1963, hoy de estatura nacional y denominada Oktoberfest Argentina… Así de profundas son las raíces cerveceras de Villa General Belgrano en tiempos de ebullición de cervezas artesanales a lo largo y ancho del mundo.

Que viva la diversidad
Hasta hace poco más de dos décadas la hegemonía de las cervezas pasaba por la fabricación industrial de las mismas. Con escasas marcas y pocas variantes en los sabores, los consumidores se agrupaban a un lado y otro de las etiquetas que mas los representaban como si se tratara de escuderías de automóviles. Lo que en la década del ´80 en Estados Unidos comenzaba a proyectarse, llegaría en los ´90 al país para convertirse en una tendencia creciente a lo largo y ancho de la geografía nacional y de toda Latinoamérica. Los jóvenes emprendedores desde sus garajes comenzaban a experimentar sobre cómo elaborar esta bebida que tanto les agradaba y que además podían elaborar a baja escala para compartirla con sus amigos.
En esta parte del planeta, Villa General Belgrano en el año 1999 celebraba ya su trigésima séptima Fiesta Nacional de La Cerveza siendo el epicentro principal en Argentina del mundo cervecero y este hecho sorprendería. Año a año, miles de cultores de la rubia bebida pasaban días degustando entre amigos las cervezas industriales del país, pero aquel año algo ocurrió que cambiaría para siempre la cultura cervecera de la fiesta… Por primera vez una cerveza artesanal irrumpiría siendo además una de las seleccionadas en el tradicional espiche. Aquel mediodía un sabor especial se derramaría sobre los espectadores dando inicio a un nuevo tiempo. Exponiendo y sacando a la luz lo que era un secreto a voces desde un puñado de no más de diez productores de cerveza artesanal en toda la Argentina.
Viejo Munich se llamaba aquella cerveza producida por la Familia Assadourian que hoy se sigue produciendo en una de las fábricas más importantes de Villa General Belgrano y referente nacional. El sueño de Villa General Belgrano se consumaba luego de años de infructuosos intentos locales, de la mano de esta familia oriunda de Córdoba que había experimentado en El Bolsón sus primeras cocciones, eligiendo la Villa para desarrollar su sueño y consumar el sueño de todos.
A este impulso le siguió la familia Lamponi, de fuerte tradición gastronómica en la Villa, quien en una alianza con la HB montó la fábrica de cerveza Brunnen dándole un perfil de “típica cerveza alemana”. Hoy el hijo menor de la familia, Ignacio, regresa desde Alemania de graduarse de maestro cervecero para dar continuidad al emprendimiento familiar.
Luego, todo se aceleró al calor del Oktoberfest que proponía año a año mayor diversidad no solo en estilos sino en nuevas cervecerías que no cesaban de introducirse a la oferta de Villa General Belgrano.

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Texto: Sergio Daniel Favot