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Franco Armani, orgullo de Casilda

Franco Armani, orgullo de Casilda

En menos de cuatro meses pasó de ser un arquero casi desconocido en Argentina a un ídolo popular que se sumó a la selección gracias al clamor de la gente y a los elogios de los periodistas deportivos. Desde que regresó al país, Franco Armani vive un sueño.

 Hay jugadores que tienen la suerte de consagrarse a temprana edad y otros que deben recorrer un camino más largo y complejo. En este segundo grupo se inscribe Franco Armani, arquero de la selección argentina. Un hombre nacido en la localidad santafesina de Casilda que debutó profesionalmente en Ferro Carril Oeste, se consolidó en Deportivo Merlo y triunfó en Colombia antes de explotar en River Plate.

Pese a su extenso recorrido, quienes lo conocen afirman que Armani, más allá de la fama que se multiplicó en los últimos tiempos, sigue siendo el Chili, aquel que joven que dejó su pueblo natal para sumarse a las inferiores de Central Córdoba de Rosario y luego a Estudiantes de La Plata, donde continuó su formación. Apegado a sus orígenes y a sus afectos, el arquero regresa con frecuencia a Casilda, donde sigue afincada su familia.

Para vivir este presente de plenitud, Armani tuvo que luchar al máximo. En Estudiantes ni siquiera llegó a debutar: recién pudo disputar su primer partido como profesional en Ferro. Del club porteño pasó a Deportivo Merlo, pero en su primera temporada en la Primera B sufrió varias lesiones y fue suplente. La suerte empezó a cambiar en el campeonato 2009-2010, siendo figura de su equipo. Su buen nivel llamó la atención a nivel internacional y así fue como Atlético Nacional de Colombia lo contrató.

Armani, de este modo, dejó el fútbol argentino sin haber jugado en Primera División y siendo prácticamente desconocido. En Colombia las cosas tampoco le resultaron sencillas ya que le costó conseguir la titularidad y tuvo que superar, una vez más, problemas físicos. Pero a base de esfuerzo y talento consiguió convertirse en el amo y señor del arco de Atlético Nacional. El casildense llegó al final de 2017 con trece títulos alcanzados en el club colombiano, incluyendo una Copa Libertadores y una Recopa Sudamericana. Logros suficientes para que River lo repatriara.

Desde entonces, todo fue meteórico. Debutó en el club de Núñez en febrero de este año y en menos de cuatro meses se ganó a la hinchada y al periodismo especializado. Ante su gran nivel y el clamor popular, su coterráneo Jorge Sampaoli, que en principio no lo tenía en cuenta, decidió convocarlo para Rusia 2018 pese a que no había jugado ni un solo minuto en la selección. Otro sueño cumplido para un arquero que, a los 31 años, vive su mejor momento y va por más.



Texto: Redacción Sólo Líderes