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Iluminados y Recen por Mi: Nelson Coccalotto, talento de exportación

Empezó a estudiar piano a los seis años de edad en la escuela Chopin en Rosario y luego se formó en Buenos Aires y en Europa. En 2004 debutó como director con una zarzuela y a partir de entonces forjó una exitosa trayectoria que lo llevó a grandes teatros de todo el país y el mundo.

“La pasión comienza cuando mi madre, que es cantante lírica, me llevaba a los ensayos del coro Pía Malagoli en Rosario. Cuando ella vio que a la edad de seis años me interesaba más escuchar las correcciones del director que jugar con otros niños, me envió a estudiar piano”, nos cuenta Nelson. Liliana Molina es la mujer en cuestión, quien “ha cantado con los directores y cantantes más importantes de nuestro medio con una gran espíritu de lucha, protagonizando importantes títulos operísticos”.
Su padre, un “hombre simple de campo”, también marcó su camino. “No sé si heredé lo mejor de ellos, pero intento parecerme a ambos lo más posible”, asegura.
En su afán de perfeccionamiento, Nelson emigró al territorio italiano para estudiar canto lírico y terminó presentándose en canales de televisión y en destacados escenarios del Viejo Continente. “Lo mejor que me ha dado mi paso de diez años por Europa fueros mis maestros. He tenido el privilegio de estudiar con Carlo Bergonzi, Vittorio Terranova y Gian Piero Mastromei en Italia, y con Carmen Bustamante y Raquel Pierotti en el Gran Teatro del Liceu de Barcelona”.

Pasión por la dirección

“Creo que el deseo de dirigir una orquesta estuvo siempre dentro de mí, pero no me sentía preparado”, afirma Nelson Coccalotto. Sus primeros pasos como director, en este marco, se dieron por necesidad económica, según nos confiesa. La imposibilidad de pagarle a un director para sus espectáculos lo llevó a dirigir pequeñas orquestas de cámara. Esa experiencia le dio confianza para luego desarrollar y experimentar la increíble sensación de libertad que ofrece la dirección de una orquesta.
Coccalotto es el fundador y responsable de “Opera Studio Rosario”, que reúne a su equipo de trabajo, integrado por la mezzosoprano Anabella Carnevali en la asistencia de la preparación vocal de los cantantes; Emanuel Caligaris y Enrique del Chierico como copistas de las obras; Andrea Susana Elías y Carina Culasso en prensa; Oscar Fernández Fini en imagen; y Liliana Molina, Valentina Salvarrey y Leonardo Carrozza en producción.
En el caso de Anabella Carnevali, el vínculo va mucho más allá del trabajo: es su pareja. “Antes de ser cantante, Anabella era mi novia y ella consideraba que no tenía voz para cantar. Después de un año de tanto insistir, comenzamos a estudiar, siendo ella mi primera alumna. Hoy es una de las voces más importantes de nuestro país. Tanto su carrera como la mía, las fuimos desarrollando juntos: trabajar en pareja no solo es muy fácil, sino muy importante, porque uno le suma pasión al trabajo del otro”, señala.

Una carrera prolífica

Nuestro Director ha mostrado su creatividad y su capacidad en distintos ámbitos y a través de proyectos variados. Entre ellos, el espectáculo “Iluminados”, que creó, produce y dirige. “Considero que el talento es algo que todos tenemos que encontrarlo y reconocerlo, pero hay que desarrollarlo sin jactancia ni prepotencia porque es algo que nos han regalado. Por eso me parece fundamental ponerlo al servicio del prójimo. El trabajo de un director es destacar el talento de todos los actores, músicos y cantantes, por eso el éxito de ‘Iluminados’ es destacar el talento del otro”, comenta Nelson. El reconocimiento de los artistas también aparece en la entrega de los premios Ópera, una iniciativa de su autoría que busca distinguir a cantantes, músicos y otros artistas rosarinos que sobresalen por sus aptitudes.
Otra de las grandes creaciones del director es “Recen por mí”, un musical que ideó a pedido del párroco de la Iglesia de Lourdes para conmemorar los 80 años del papa Francisco. Declarado de Interés Provincial por la Cámara de Diputados de Santa Fe, fue transmitido en el Vaticano y en Rosario por televisión abierta. “Los textos y la música son inéditos, es una experiencia mística”, nos confiesa emocionado.

Brillo sin fronteras

Coccalotto es uno de los tantos argentinos que consiguió triunfar en el extranjero. “El concepto que nos tienen en el exterior es muy bueno por la cantidad de talentos que tenemos en nuestro país, como José Cura, Marcelo Álvarez, Martha Argerich y Daniel Barenboim, entre otros que nos representan tan bien. Pero no es el mismo concepto a nivel institucional, por falta de organización de los teatros referentes, corrupción y acomodo”. Nelson opina que las pocas posibilidades de audiciones y la falta de una apuesta estatal por la cultura hacen que resulte difícil desarrollar el gran capital que tenemos los argentinos como talentos, una problemática que deriva en la emigración de artistas.
Dueño de una sólida trayectoria a nivel nacional e internacional, Nelson Coccalotto concluye: “No creo en la suerte, creo en el trabajo diario, en la capacidad en general. Esto se me da a través de un estímulo de dar lo mejor cada día. Sí, me siento conforme con lo que hago, pero no paro de soñar con superarme la próxima vez”.


 



Texto: Redacción Sólo Líderes