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San Francisco y Nueva York: Encantos de Costa a Costa

Una brilla en el este de los Estados Unidos; la otra, en el extremo oeste. Más de 4.500 kilómetros separan a San Francisco y Nueva York, dos de los principales destinos turísticos del territorio norteamericano.

Más allá de la distancia, ambas ciudades están unidas por el magnetismo que ejercen sobre los viajeros que llegan a conocerlas desde todas partes del mundo. Sitios históricos, hitos de la arquitectura y la ingeniería, propuestas comerciales y atractivos culturales se combinan en un itinerario inolvidable que permite descubrir parte de la esencia de la nación más poderosa del planeta.

Por múltiples razones, San Francisco y Nueva York son dos de las localidades más importantes de Estados Unidos a nivel turístico. No se trata de lugares cercanos entre sí, sino todo lo contrario: para unirlos hay que atravesar el país de punta a punta. Puede decirse que se constituyen como una joya de cada costa, reflejando los matices de la idiosincrasia estadounidense. Por eso recorrer estas ciudades aparece como un plan de viaje más que interesante. En esta oportunidad vamos a iniciar la travesía por el este, bajo el sol californiano.

Mucho más que un puente

El puente Golden Gate, que une el condado de Marin con la península de San Francisco, es la postal más famosa de esta ciudad de California. Su construcción, iniciada en 1933, se extendió durante cuatro años. Con una longitud colgante de 1.280 metros, dispone de seis carriles para automóviles y de sendas protegidas para ciclistas y peatones.
Un “centro de bienvenida” permite a los visitantes conocer la historia del Golden Gate Bridge y comprar todo tipo de productos vinculados a la estructura. Dos veces a la semana, además, se organizan caminatas guiadas gratuitas. Vale la pena cruzar el puente desde San Francisco para llegar a Sausalito, un pequeño pueblo que se destaca por sus espacios verdes y sus casas flotantes.
La zona de Fisherman’s Wharf es otro lugar imperdible de San Francisco. Allí funcionó el primer puerto de la ciudad y hoy es posible encontrar múltiples sitios de interés, sobre todo en el Pier 39. En este muelle, donde habitan numerosos lobos marinos, hay una gran cantidad de restaurantes –varios de ellos especializados en platos de mar–, bares y comercios a disposición de los visitantes. También se luce un conocido acuario.

Una cárcel legendaria

Desde el Pier 33 de Fisherman’s Wharf salen las embarcaciones que permiten llegar a Alcatraz, la mítica prisión ubicada en una isla que actualmente es un atractivo histórico y turístico. Recorrer las celdas y escuchar las historias que narran los guías es una experiencia sobrecogedora.
Aquellos que desean aprovechar la oferta comercial de San Francisco no deben dejar de visitar Union Square, en el centro de la ciudad. Varias de las marcas más lujosas del mundo, como Armani, Prada, Chanel, Versace y Louis Vuitton, tienen negocios en la zona, que también alberga museos y teatros.
La calle y el barrio de Embarcadero, Chinatown, Little Italy, los tranvías y el teleférico (cable car) constituyen otras de las propuestas más pintorescas de esta bella urbe del estado de

 


California. Concluido el recorrido, unas cinco horas y media de vuelo nos separan de nuestro próximo destino, en el otro extremo de los Estados Unidos: Nueva York.

La magia de La Gran Manzana

Nueva York es la ciudad más poblada de la superficie estadounidense. Recibe inmigrantes y visitantes de incontables culturas, y a su vez ejerce una enorme influencia que no reconoce fronteras.
Entre los muchos símbolos neoyorquinos, uno de los más ilustres es el Empire State, autodenominado “el edificio más famoso del mundo”. Con más de ochenta años de historia, el rascacielos de 102 pisos regala algunas de las mejores vistas panorámicas de la región gracias a sus dos observatorios: un mirador al aire libre que se encuentra en el piso 86º y otra plataforma situada en el piso 102º que ofrece una visibilidad, si el día está despejado, de hasta 130 kilómetros.
Y si hablamos de paisajes fantásticos de Nueva York, imposible no referirse al Top of the Rock, el observatorio del Rockefeller Center que se desarrolla en seis niveles. Con su altura y su ubicación estratégica en Midtown Manhattan, brinda vistas en 360º para captar cada detalle neoyorquino desde lo alto.

Postales clásicas

Otro emblema inconfundible de NY es la Estatua de la Libertad, que se halla en la Isla de la Libertad. Se llega a ella a través de un ferry que sale desde el sur de Manhattan. Para apreciar el monumento desde el agua, y también el famoso skyline de la localidad, una buena opción es realizar un paseo embarcado desde Staten Island, un distrito de Nueva York que atesora una significativa cantidad de construcciones de la época colonial.
Los carteles con luces de neón y las pantallas gigantes que vemos en decenas de películas se concentran en Times Square, en el cruce de Broadway y la Séptima Avenida. Bares, restaurantes, teatros y tiendas de todo tipo enriquecen esta parte de la ciudad.
Otro plan entretenido, en especial para los interesados en las finanzas, es pasar por Wall Street, donde tiene su sede la Bolsa de Nueva York. En la zona se encuentra el Memorial del 11-S que rinde tributo a las víctimas del ataque terrorista a las Torres Gemelas.
Brooklyn, el condado más poblado de la ciudad, es un buen lugar para completar nuestro itinerario. Después de todo, empezamos el recorrido en el Golden Gate Bridge de San Francisco: qué mejor que finalizarlo en el puente de Brooklyn, que se inauguró en 1883 y todavía sigue brillando.

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Texto: Redacción Sólo Líderes