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Tren a las nubes: Un paseo de altura

En noviembre de 1971, las autoridades del Ferrocarril General Belgrano pusieron en marcha un tren experimental con periodistas y funcionarios. Así daba sus primeros pasos el fantástico Tren a las Nubes, un emprendimiento ferroturístico que hoy goza de fama internacional.

El gobernador Juan Manuel Urtubey fue el responsable de impulsar la creación de la sociedad del Estado Tren a las Nubes SFTSE, nacida con el objetivo de ofrecer el servicio bajo estándares de seguridad y calidad de nivel internacional.
De acuerdo al escritor y periodista Luis Borelli, el nombre “Tren a las Nubes” surgió de una película que realizaron dos camarógrafos tucumanos en los años ’60, luego de realizar el tramo Salta – Socompa a bordo. Al llegar al Viaducto La Polvorilla, una descarga lateral de vapor hecha por la máquina se disipó con rapidez por las bajas temperaturas, pero quedó flotando unos instantes en el aire puneño y fue registrada por la cámara. El trabajo audiovisual fue ofrecido al ferrocarril y luego cedido a Emilio Petcoff, periodista de Clarín, para la realización del guión de un documental. Petcoff, después de ver la filmación, quedó fascinado por el vapor que abrazó al tren en La Polvorilla y decidió titular el trabajo “Tren a las Nubes”. Con el paso del tiempo, Ferrocarriles Argentinos decidió adoptar la denominación para nombrar al por entonces único emprendimiento turístico ferroviario del país, que recorría más de doscientos kilómetros del legendario Ramal C14.

El nacimiento de un nuevo producto

En 2016 se implementó un nuevo producto turístico que combina el trayecto del tren con un recorrido de ida en bus hasta San Antonio de los Cobres, partiendo desde la Ciudad de Salta. El paseo brinda un acercamiento más profundo a los atractivos de la Quebrada del Toro y permite apreciar el tradicional producto ferroviario de una manera diferente.
Después de varias paradas fotográficas, se visita la comunidad de Alfarcito, que agrupa a veinticinco comunidades autóctonas y a la fundación homónima. El servicio incluye allí un delicioso desayuno campestre que permite una experiencia de inmersión en la cosmogonía del quebradeño. En estas tierras sigue vivo el sueño del padre Chifri, responsable de organizar la Fundación Alfarcito para asistir a las veintidós escuelas primarias de la Quebrada El Toro y promotor de la creación del Colegio Albergue de Montaña Número 8214, que permite a los chicos de la zona continuar sus estudios sin abandonar sus hogares.
La travesía sigue a través del desierto andino haciendo que el viajero conozca los poblados más altos del país, como San Antonio de los Cobres, donde puede interactuar con los habitantes y conocer los matices sociales que se reflejan en el mercado de artesanías, los talleres de elaboración de piezas en cerámica y los paseos en caravana de llamas. En este punto el viaje se vuelve inolvidable a partir del ascenso al tren para recorrer el sorprendente Viaducto La Polvorilla, una obra de ingeniería impactante.

Un regreso con muchos atractivos

La vuelta se realiza a través de la Ruta Nacional 51 pasando por Santa Rosa de Tastil, un sitio que fue parte del Camino de Inca o Qhapaq Ñan, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2014. La expresión Qhapaq Ñan está formada por los términos quechuas “ñan” (camino) y “qhapaq” (principal), aludiendo al sendero andino prehispánico que se constituyó como una de las redes viales más desarrolladas del continente al conectar numerosos centros ceremoniales, administrativos y productivos. El Qhapaq Ñan cubre una extensa área geográfica que abarca desde el centro-oeste de Argentina y Chile hasta el sur-occidental de Colombia. En Santa Rosa de Tastil, por otra parte, los viajeros pueden descender y recorrer el pintoresco caserío de la Quebrada de las Cuevas, visitando su Museo de Sitio que resguarda los vestigios de la cultura Tastil. Cada una de las etapas del viaje resulta encantadora y genera recuerdos que se atesoran por siempre en el corazón.

Diferentes alternativas para disfrutar el servicio

El Tren a las Nubes pone a disposición del turista dos modalidades de viaje. Una se inicia en bus, continúa en el tren y finaliza nuevamente en bus, mientras que la otra opción incluye solamente el recorrido en tren.
En el primero de los casos, la excursión comienza con la salida en vehículo desde la Ciudad de Salta, recorriendo por la Ruta Nacional 51 las localidades de Campo Quijano y Gobernador Solá hasta arribar al paraje El Alfarcito, donde se lleva a cabo un desayuno campestre con productos locales que elaboran las comunidades de la zona. Allí se encuentra el centro operativo de la Fundación Alfarcito, que cuenta con orientación en turismo. El viaje continúa por la Quebrada de las Cuevas y la Llanura de Muñano y luego se llega a San Antonio de los Cobres. En este lugar, el contingente es llevado a la estación para embarcarse en el Tren a las Nubes hacia el Viaducto La Polvorilla. Un fascinante recorrido de una hora permite alcanzar el viaducto, ubicado a 4.200 metros sobre el nivel del mar, donde se atraviesa la obra de ingeniería más imponente del siglo XX. Luego de media hora se emprende el regreso a San Antonio de los Cobres, donde los pasajeros suben a los buses que vuelven a la Ciudad de Salta. Durante el regreso se lleva a cabo una nueva parada en Santa Rosa de Tastil para visitar el Museo de Sitio y posibilitar la compra de artesanías y productos locales en el centro de artesanos de la comunidad.

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