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Felfort, chocolate argentino

Felfort, chocolate argentino

Hasta la explosión mediática de Ricardo en el siglo XXI, el apellido Fort estaba asociado a Felipe, el creador de la fábrica de chocolate más importante del país. La empresa familiar lleva más de un siglo deleitando a los argentinos.

Todo comenzó en 1912 por la curiosidad y el impulso de un chico. Felipe Fort tenía apenas 12 años cuando, con una piedra, comenzó a refinar cacao. Seis años después compró una refinadora mecánica y su emprendimiento de elaboración artesanal de chocolate se fue convirtiendo en una gran empresa.

Al chocolate se le sumaron bombones, luego caramelos y más adelante huevos de Pascua. También llegaron los turrones, los chicles, las barras de cereales y muchos otros productos que convirtieron a Felfort, la marca creada por Felipe Fort, en un emblema de la industria alimenticia argentina.

En 1926, Felfort se instaló en un edificio del barrio porteño de Almagro que aún continúa siendo la sede central de la compañía. Con los años, esa planta original fue creciendo hasta triplicar su tamaño. La incorporación de tecnología, en este marco, fue una constante en la trayectoria de firma.

En la década del ’60 Felipe le dio paso a su hijo Carlos Augusto Fort en la presidencia de la empresa. Hoy son los nietos de Felipe quienes están al frente del emporio, cuyas delicias ya han cautivado a varias generaciones. En el medio de esta historia aparece como un torbellino la figura de Ricardo Fort, uno de los hijos de Carlos Augusto. Pese a la presión del clan para que se dedique exclusivamente a la firma, Ricardo eligió apostar por una carrera artística y mediática que lo llevó a un sinfín de programas de televisión y al teatro. Su frenética vida se apagó en 2013, a los 45 años de edad.

Más allá de cualquier disputa familiar, Felfort siempre logró avanzar por el camino del éxito. El chocolate Jack con sus muñecos como regalo sorpresa, las barras Cerealfort, el bocadito Marroc, las monedas piratas, los paragüitas, el bombón Dos Corazones, las Licoritas y los caramelos Refresco son apenas algunas de las creaciones de esta empresa que, para alegría de los más chicos, ofrece a las escuelas primarias la posibilidad de organizar una visita gratuita a su planta de producción.