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Vivian Maeir, entre la fotografía y el cuidado de niños

A lo largo de su vida tomó unas 160.000 fotos que jamás presentó en público. Por eso, cuando falleció en 2009, era una mujer anónima. El azar hizo que los negativos llegaran a un historiador, quien dio a conocer las imágenes: el éxito fue inmediato.
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Vivian Dorothea Maeir tuvo una vida larga y sacrificada. Hija de refugiados judíos, su padre la abandonó cuando era una niña. Calificada por sus conocidos como solitaria, no tuvo descendientes pero, durante décadas, cuidó a hijos ajenos como niñera.

Cuando murió en 2009 tenía 83 años de edad. Era una mujer anónima que, sin que nadie lo supiera, desarrolló una pasión: la fotografía. Nunca llegó a presentar en público sus imágenes. Sin embargo, una jugada del destino colocó sus negativos en manos de la persona indicada, que supo reconocer su talento con la cámara. Dos años después de su fallecimiento, Maeir tuvo su primera exposición. Desde entonces, el reconocimiento hacia su figura no para de crecer.

John Maloof fue quien “transformó” a Maeir de niñera a fotógrafa. Este historiador y agente inmobiliario, investigando para un libro sobre su barrio de Chicago, adquirió en un remate un archivo fotográfico que la casa de subastas había conseguido a su vez de una empresa guardamuebles, que se lo había quedado ante la falta de pago de su cliente. A Maloof no le sirvieron las fotos para su trabajo investigativo, aunque tomó la decisión de revelar algunos de los negativos y mostrarlos en Internet. Un crítico de fotografía advirtió el enorme talento reflejado en esas imágenes y le sugirió que no lo desperdiciara.

Maloof, ante esa situación inesperada, empezó a averiguar quién estaba detrás de esas fotos que mostraban, entre otras cosas, cómo era la vida cotidiana en Nueva York y Chicago en los años ’50. Así llegó a Vivian Maeir, que había terminado sus días en un departamento que le pagaban los hermanos Gensburg, a quienes había cuidado cuando eran chicos.

En 2011, el Centro Cultural de Chicago exhibió por primera vez el trabajo de Maeir. La exposición fue una de las más exitosas de la institución. Las fotos tomadas por esta misteriosa artista comenzaron a viajar a diversas ciudades estadounidenses y luego al exterior. Desde mediados de marzo y hasta junio se pueden apreciar más de cincuenta de sus mejores fotos en la Fototeca Latinoamericana de Buenos Aires. Una buena oportunidad para descubrir un talento que se mantuvo oculto durante demasiado tiempo.
 
Texto: Redacción Sólo Líderes
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