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Salud&Bienestar

Alimentación infantil: Detalles del Baby Led Weaning

Incorporar sólidos a la dieta de un bebé emociona y llena de responsabilidad a los padres. Muchos pediatras, en este marco, sugieren evitar las papillas y darle poder al niño para que él elija qué y cuánto comer pero no todos comparten esta postura.
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Cuando llega el momento de complementar la leche materna con productos sólidos para que el bebé aprenda a masticar y a deglutir, los padres suelen plantearle a los pediatras numerosas dudas y le piden consejos sobre qué, con qué frecuencia y cuánto darles de comer. Ante estas consultas, un gran número de profesionales de la salud sugiere en la actualidad adoptar el método popularizado a nivel mundial bajo la expresión en inglés Baby Led Weaning.

No se trata de una costumbre novedosa porque gira en torno a una práctica de alimentación infantil que nuestros antepasados aplicaron más de una vez: seducir al niño con una pequeña porción de comida pasada de mano en mano, salteando la tradición formal de sentarse en torno a una mesa con platos y cubiertos. Los defensores actuales de esta corriente, de todas formas, redoblan el desafío al proponer que, además de evitar los tenedores y cucharas para que los pequeños lleven el alimento a la boca con sus propias manos, él guíe su nutrición desde un rol activo, estableciendo límites de saciedad y seleccionando qué productos aceptar entre la variedad ofrecida. En este contexto no hay espacio para las papillas sino para las comidas que disfruta todo el clan familiar.

Para los promotores del Baby Led Weaning, es importante complementar la leche materna o el biberón con trozos pequeños de alimentos, en principio blandos, que puedan ser acercados al niño como un juego y no como una imposición con rutinas, momentos y elementos específicos. Dicen que así se promueve el desarrollo individual y el chico puede descubrir sabores y texturas sin comer en exceso, definiendo sus gustos personales.

Claro que no todos están de acuerdo con esta propuesta: el riesgo a que exista un déficit de nutrientes, un bajo peso o que el bebé se atragante por tragar sin masticar o llamando la atención son parte de los argumentos planteados por quienes creen que, desde temprana edad, hay que enseñarle a los chicos que la comida no es un juego y que se debe tener una alimentación equilibrada y sana para mantenerse fuertes y en buen estado de salud.
 
Texto: Redacción Sólo Líderes
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