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Richard Massone: Las manos mágicas del circo Tihany. Un universo ilusionista.

Richard Massone: Las manos mágicas del circo Tihany. Un universo ilusionista.

El enigmático Franz Czeisler, más conocido como el mago Tihany, se instaló en tierras sudamericanas en la década del ’50 procedente de Europa, más precisamente de la lejana Hungría.

Dispuesto a vivir de su destreza como ilusionista, compró una pequeña carpa para montar un show que pronto comenzó a crecer vertiginosamente. Tihany, un joven muy intrépido por aquella época fue sumando bailarinas, acróbatas faquires y un sinnúmero de artistas hasta desarrollar uno de los circos más importantes y tradicionales del continente. Con el devenir del tiempo conoció al joven mago rosarino Richard Massone y nunca más se separaron. 
Recientemente, a poco de cumplir 100 años, Tihany falleció en Las Vegas. Pese a la triste partida, su majestuoso espectáculo sigue brillando en sus giras por ciudades de Argentina y el mundo.
 
¡El show comienza! Un fantasmita color verde flúor recorre la inmensa carpa de norte a sur  y de este a oeste llamando la atención de niños y adultos y un mimo con su dulzura sin igual, provoca la carcajadas y las sonrisas de los espectadores. Las luces encandilan y la majestuosidad del escenario y sus bailarines con vestimentas multicolores acompañados por tecnología de vanguardia nos transportan…el clima se ha creado y el universo mágico comenzó a diseñar un sueño…
 
Un poco de historia
El talentoso mago rosarino Richard Massone, conoció a Tihany cuando era apenas un niño intrépido lleno de sueños; un día se acercó a disfrutar una función del circo como espectador. Muchos años después, ya convertido en mago profesional, Richard recibió la visita del propio Tihany, quien le hizo una propuesta imposible de rechazar: reemplazarlo durante unas semanas en las cuales no iba a poder actuar. Así empezó a forjarse una relación profesional y personal que derivó en el nombramiento de Massone como director general del circo Tihany.
Al conversar plácidamente con Richard, no tardó en quedar en evidencia la profunda admiración por su maestro… “Tihany fue un inmigrante europeo que llegó a Sudamérica con su familia en los años ’50 junto a un pequeño grupo de compañeros artistas. Él era húngaro y judío; viviendo todavía la estigmatización del nazismo y el racismo, vino a Sudamérica precisamente a presentarse como mago”, detalla Richard con marcada nostalgia. “Resulta que cuando llega a San Pablo, no encuentra teatro para trabajar. Caminando por las calles de la ciudad brasileña, descubre una pequeña carpa en una plaza donde había un teatro de marionetas y allí comenzó su historia. Tihany primero le propuso un negocio al dueño de la carpa, quien no aceptó la oferta. Entonces decidió directamente comprar la estructura en cuestión y a los cinco días ya la transformó en un pequeño teatro, así nació “Tihany Presenta: El Rey de los Ladrones”, su primer espectáculo en el territorio sudamericano”.
 
Apelando a la técnica conocida como pick pocket, que consiste en quitarles pertenencias a espectadores sin que se den cuenta para luego devolvérselas, el mago Tihany se hizo muy famoso en Brasil. De la pequeña carpa pasó a otra más grande y a contratar a bailarinas alemanas alucinantes con físicos esculturales para desarrollar un espectáculo de varieté. Las giras se fueron sucediendo, incluso más allá de las fronteras brasileñas y surgió “Tihany Espectacular”, una evolución de aquel primer show.

Un vínculo entrañable
“Yo soy de Rosario y a Tihany lo conocí en esta ciudad cuando era muy niño, en el año ’63. Él vino con su circo y lo armó donde estaba el Teatro Colón en las calles Urquiza y Corrientes, el que recientemente había sido derrumbado. Lo montó en esa esquina y mi abuelita me llevó, yo tenía apenas doce años. Ahí lo conocí como artista e inclusive personalmente, porque mi abuela pidió hablar con él y le presentó a su nieto mago, porque yo ya hacía magia. Me dio la mano y me saludó muy simpático”, recuerda Massone.
Con cada visita de Tihany a Rosario, el saludo del admirador se repetía y se fue convirtiendo en un encuentro entre colegas gracias al progreso de Richard en el mundo del ilusionismo, hasta que finalmente llegó el momento del trabajo en conjunto. Su contratación se dio en enero del ‘81 en Santos, Brasil. En una de sus vueltas, Tihany lo convoca para que lo reemplace durante quince días porque tenía que viajar a Europa. En esa época su hijo era el mago sustituto, pero se había ido a vivir a Miami y siempre estaba muy ocupado. Tihany tenía que ser jurado del circo de Montecarlo, invitado por el Príncipe Rainiero, entonces lo convocó para que lo suplante. Richard se demostró encantado, porque era su sueño, trabajar nada menos que en ese escenario y estar en un espectáculo así, que siempre fue número uno en América Latina, el mejor espectáculo de varieté de la época. “Yo acepté trabajar esos quince días: aunque no me pagaran, lo hubiese aceptado igual. Cuando regresó, Tihany se sentó a ver el espectáculo una noche y después me dijo: ‘Si te parece, quiero que te quedes conmigo, que formes parte de mi compañía’. Y así fue, yo tenía veintinueve años…”
El tiempo avanzó y Tihany y Massone fortalecieron la unión: “Pasaron los años e hicimos una muy buena amistad. Yo seguí creciendo en todo sentido y él también siguió perfeccionándose; en pocos años yo fui el mago ‘de planta’ y luego empecé a aprender la profesión circense. Tihany era un maestro en todo esto, era el rey del circo, un prestigioso empresario”. 
Cuando Tihany comenzó a alejarse del escenario a sus ochenta años, Richard ya dirigía el espectáculo. De este modo el gran Tihany empezó a delegarle todo, para que a los noventa años, cuando se retirase del circo, estuviera todo encaminado, era un visionario absoluto. Hoy Massone es el Director general del Circo, dejó la parte ejecutiva hace ya un año y medio para dedicarse al escenario y al relacionamiento junto a otro talento: Enrique Alvarado, de Relaciones Públicas.
 
Una trayectoria consagrada
El mago Tihany vivió en Las Vegas hasta su fallecimiento, el 27 de abril 2015 cuando contaba con noventa y nueve años. “Tenía una casa muy bonita. Era una persona muy reconocida en el mundo del espectáculo y del show business, un empresario exitoso y un artista nato. Traía en el alma su pasión por el escenario. Las Vegas es la meca del show business y continuamente le hacían homenajes. Pasó los últimos años de su vida muy feliz, porque iba mucha gente a visitarlo, a conocerlo y a felicitarlo. A pesar de que no estaba en el circo, seguía siendo Tihany, el capo máximo de todo esto”, subraya Richard, quien compartió la vida itinerante con su mentor y el resto de los integrantes de la compañía.
Pronto la nostalgia se instala… al hablar de las anécdotas Richard rememora: “Hoy en mi casa, en un ratito que tuve libre, abrí un armario y vi un sobrecito viejo. Encontré esta carta que le mandé a mi madre en el año del Mundial del ’78 con todos mis logros. Ella estaba muy feliz por mi vida tan plena”. 
Los recuerdos se suceden y Massone nos muestra otra carta, esta vez dirigida a su hermano Raúl, donde le informaba que Tihany lo trataba “como a un señor”, porque siempre intimó de forma muy deferente en relación a los otros artistas. O le tenía respeto de mago o habrá visto en él a un chico curioso de fuertes convicciones con una gran pasión, “porque Tihany era una persona muy dura, tenía carácter y sabía lo que quería”. En suma, la visión que tenía Tihany de él, le producía un orgullo inmenso…
 
Texto: Kamala Bonifazi
Fotos: Gentileza Circo Tihany y archivo editorial