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Alberto de Palacio y Elissague, creador del Puente de Vizcaya

Alberto de Palacio y Elissague, creador del Puente de Vizcaya

Se graduó como arquitecto y fue discípulo de Gustave Eiffel, pero sus intereses trascendían la arquitectura: también se formó en ingeniería, medicina, astronomía y otras ciencias. Talentoso e innovador, desarrollo obras con la funcionalidad como objetivo.

Alberto de Palacio y Elissague nació el 25 de enero de 1856 en la comuna vascofrancesa de Sare y se crió en Gordejuela, municipio vasco pero perteneciente a España. Pronto lo atrapó la pasión por la arquitectura: en 1882 se graduó en Barcelona y luego continuó su formación en París. En la capital gala tuvo nada menos que a Ferdinand Arnodin y Gustave Eiffel como profesores.

Más allá de la arquitectura, a Palacio y Elissague le interesaban diversos temas. Por eso adquirió nociones de ingeniería, astronomía y medicina, entre otros campos del saber, aunque nunca obtuvo otro título formal. De todos modos, sus vastos conocimientos y su curiosidad lo ayudaron a convertirse en un arquitecto versátil e innovador.

Tras su estancia parisina, volvió a España en 1883 y desarrolló, junto a Ricardo Velázquez Bosco, su primera obra: un palacio de hierro y cristal que se halla en el famoso Parque del Retiro, en la ciudad de Madrid. Por aquellos años también trabajó en la construcción del Banco de España.

Palacio y Elissague volvería a dejar su huella a través de la estación ferroviaria de Atocha, que fue noticia hace una década cuando sufrió un terrible atentado terrorista. Poco tiempo después, en 1890, comenzó a trabajar en su obra más famosa: el Puente de Vizcaya.

Este puente transbordador que cruza la ría de Bilbao y que vincula Las Arenas con Portugaleta fue declarado Bien de Interés Cultural por el gobierno español y forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Ya consagrado, Alberto de Palacio y Elissague siguió demostrando su talento. En 1916 sorprendió con la fábrica de Osram en el Paseo de Santa María de la Cabeza. Dicha construcción también está considerada como un Bien de Interés Cultural.

Fortificaciones en Gibraltar, un sanatorio en Madrid y varias viviendas en Bilbao forman parte del legado de Alberto de Palacio y Elissague, quien falleció en 1939 pero sigue viviendo a través de sus diseños.
 


Texto: Redacción Sólo Líderes